viernes, 23 de octubre de 2026

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 23 DE OCTUBRE DE 2026

 Lc 12,54-59: Si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente?


En aquel tiempo, decía Jesús a la gente: –Cuando veis subir una nube por el poniente, decís enseguida: «Chaparrón tenemos», y así sucede. Cuando sopla el sur decís: «Va a hacer bochorno», y lo hace. Hipócritas: si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente? ¿Cómo no sabéis juzgar vosotros mismos lo que se debe hacer? Cuando te diriges al tribunal con el que te pone pleito, haz lo posible por llegar a un acuerdo con él, mientras vais de camino; no sea que te arrastre ante el juez y el juez te entregue al guardia, y el guardia te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no pagues el último céntimo. 


Reflexión


Saber interpretar los "signos de los tiempos", es una de las razones por las cuales Juan XXIII convocó el Concilio Vaticano II. La expresión "signos de los tiempos", me invita al agradecimiento, a la prudencia, a la contemplación y al discernimiento. Al agradecimiento porque esta expresión denota la actuación permanente de Dios en la historia.


La mano de Dios no deja de guiar los caminos de la historia, de manera que todo quede referido a Cristo. Muchas veces, no conseguimos descubrir esa "mano providente", en nuestras situaciones y en la historia en general. Entonces podríamos pasar de hablar de la historia a la expresión "historia de la salvación".


Darnos cuenta que muchas cosas suceden por y para "algo" A la prudencia y al discernimiento, para no leer los acontecimientos a la ligera, sino intentar desentrañar los hilos con la prudencia como uno de los dones del Espíritu Santo y el discernimiento como camino de escrutar la voluntad de Dios.


A la contemplación para poder disfrutar de lleno de esta vida, estos acontecimientos como un "kairós" (gracia), que el Señor nos ha regalado y así entregarnos de lleno a la transformación de la realidad. Hoy en día hacen falta profetas que sepan guiarnos por los signos de los tiempos. Personas que se sientan enviados de Dios y que nos alienten en la esperanza...

miércoles, 21 de octubre de 2026

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 22 DE OCTUBRE DE 2026

Lc 12,49-53: No he venido a traer paz, sino división.


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo! Con un bautismo tengo que ser bautizado, ¡y qué angustia sufro hasta que se cumpla! 

¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? No, sino división. 

Desde ahora estarán divididos cinco en una casa: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra su nuera y la nuera contra la suegra».


Reflexión


Me pasa muchas veces que Jesús me descoloca, porque no termino de entender lo que quiere decir, y porque es tan distinto a lo que pensaría.


El martes la primera lectura nos dice que Él es nuestra paz. Entendemos que nos habla de la paz en otro sentido que el de la ausencia de guerra. Pero Él también nos dice: “mi paz os dejo, mi paz os doy”, y ahora nos sale preguntando: “¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? No, sino división.” y nos deja descolocados, por lo menos a mí.


Habla también de un bautismo no del agua sino de la sangre y del fuego. Identifica el bautismo con la crucifixión o con la entrega. Nos está anticipando como va a ser su muerte, pero también su consagración en el amor de Dios a nosotros.


Y lo más llamativo para mi, es que está deseando que ya sea. Me recuerda la lectura del Jueves Santo: “ardientemente he deseado celebrar esta Pascua con ustedes”.


Jesús muere por ser fiel a la voluntad del Padre (a nivel teológico y espiritual), y a nivel civil, por estar del lado de los pobres, de los que nadie cuenta. Esa es la división que provoca Jesús en las personas, porque nunca es neutral, porque no valen las medias tintas.


La pregunta que me hago y la petición es si yo también me estoy consagrando en ese bautismo de entrega a la voluntad de Dios aunque implique la persecución y la división, o mi entrega es cómoda, sin sacarme de mi “zona de confort”. 

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 21 DE OCTUBRE DE 2026

Lc 12,39-48: Al que mucho se le dio, mucho se le reclamará.


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, velaría y no le dejaría abrir un boquete en casa.

Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre».

Pedro le dijo:

«Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos?».

Y el Señor dijo:

«¿Quién es el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para que reparta la ración de alimento a sus horas?

Bienaventurado aquel criado a quien su señor, al llegar, lo encuentre portándose así. En verdad os digo que lo pondrá al frente de todos sus bienes.

Pero si aquel criado dijere para sus adentros: “Mi señor tarda en llegar”, y empieza a pegarles a los criados y criadas, a comer y beber y emborracharse, vendrá el señor de ese criado el día que no espera y a la hora que no sabe y lo castigará con rigor, y le hará compartir la suerte de los que no son fieles.

El criado que, conociendo la voluntad de su señor, no se prepara ni obra de acuerdo con su voluntad, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, ha hecho algo digno de azotes, recibirá menos.

Al que mucho se le dio, mucho se le reclamará; al que mucho se le confió, más aún se le pedirá».


Reflexión


Al que mucho se le dio, mucho se le reclamará; al que mucho se le confió, más aún se le pedirá. Como tantas veces, las expresiones de Jesús en nuestras traducciones no expresan del todo el espíritu de lo que quiere decir. Nosotros lo entendemos como una exigencia grande. Puedo entenderlo como las ayudas que da el gobierno que luego hay que declararlas a hacienda. Y ésto desdice del Jesús misericordioso que vamos conociendo más. 


Por otro lado, nunca quiero decir que todo valga, que da lo mismo todo. Pero entre una exigencia que nos pueda asfixiar y todo jauja, hay un término medio en el que creo que se mueve Jesús.


Yo creo entender, que nos está advirtiendo que los dones son para ponerlos al servicio DE LA MISIÓN.  No son para uno. Son para el crecimiento de la comunidad, que siempre está en camino y en salida.


Lo contrario provoca dos enfermedades: la autorreferencialidad y según el Papa lo que da es la muerte de la comunidad. Lo segundo es el orgullo que nos puede provocar, y ésta también es la muerte de todo lo que Dios pudiera hacer en nosotros. 


Por ello, no te asfixies por producir, sino por entregarte. Dios (como diría Santa Teresa de Calcula), no te pide el éxito sino el trabajo. 

lunes, 19 de octubre de 2026

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 20 DE OCTUBRE DE 2026

 Lc 12,35-38: Bienaventurados los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela.


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: 

«Tened ceñida vuestra cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los hombres que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. 

Bienaventurados aquellos criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; en verdad os digo que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y, acercándose, les irá sirviendo. 

Y, si llega a la segunda vigilia o a la tercera y los encuentra así, bienaventurados ellos».


Reflexión





HOMILÍA DEL SEMINARIO


El jueves tenemos que estar alerta porque van a sonar los móviles. Un simulacro de erupción volcánica. Tenemos que practicar para que sepamos lo que tenemos que hacer. 

El evangelio nos habla de estar alerta o vigilar. Es una actitud que debe ser permanente. 

Dos maneras de vigilar:

  1. Tened ceñida la cintura: estar prontos para ayudar, para servir (nos habla de señor), otro comentarista dice: “dispuesto a salir de viaje”. María tenía ceñida la cintura (hágase, tb las bodas de Caná), Jesús también. 
  2. Encendidas las lámparas. Recargados de fe, esperanza y caridad. Con grande ánimo y liberalidad. 

Vigilantes porque viene y no sabemos cuando y nos lo podemos perder. La primera lectura tiene como punto focal esta afirmación: Él es nuestra paz.

Si unimos la primera lectura al evangelio, podremos decir que estar vigilantes es abrirse a Él, que es nuestra paz. Y paz lo podemos entender en tres conceptos: 1.  porque reconcilió a los dos pueblos: judíos y paganos. 2. Paz porque Él es la paz con Dios, 3. porque es el conjunto de los dones mesiánicos.

Siguiendo en la primera lectura, con su alta teología de la iglesia (una especie de radiografía donde salen a la luz la estructura interna “edificados sobre el cimiento de los apóstoles) y de la unidad de ésta, utiliza estos pares de palabras contrarias: cerca y lejos (se refiere a cerca y lejos de Jesús, o estar más unidos o no a Él: decía antes que es el punto focal de la lectura, y podemos decir que de toda nuestra vida cristiana. Él es la medida); extranjeros y conciudadanos (antes éramos extranjeros (lejanos para Dios) y ahora somos conciudadanos y miembros de la familia de Dios (ésta es la cercanía). Y todo esto por el bautismo. San Pablo nos invita a tener una mirada alta, para no quedarnos en lo que vemos sino en la realidad ontológica que Cristo nos hace. Formamos parte de la Iglesia que es una comunidad de hermanos, y más adelante formaremos parte de un presbiterio. Esto no se sostiene si no tenemos esta mirada mística, hacia lo interno y la realidad que Dios está construyendo en nosotros. 


domingo, 18 de octubre de 2026

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 19 DE OCTUBRE DE 2026

 Lc 12,13-21: ¿De quién será lo que has preparado?

En aquel tiempo, dijo uno de entre la gente a Jesús: 

«Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia». 

Él le dijo: 

«Hombre, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre vosotros?». 

Y les dijo: 

«Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes».

Y les propuso una parábola: 

«Las tierras de un hombre rico produjeron una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos, diciéndose: 

"¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha". 

Y se dijo: 

"Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el trigo y mis bienes. Y entonces me diré a mí mismo: alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe, banquetea alegremente". 

Pero Dios le dijo: 

"Necio, esta noche te van a reclamar el alma, y ¿de quién será lo que has preparado?". 

Así es el que atesora para sí y no es rico ante Dios».


Reflexión


Me gustaría comentar dos puntos del evangelio de hoy. Hay dos expresiones de Jesús que me cuestionan: "su vida no depende de sus bienes"; "date buena vida".

Identificamos con facilidad la riqueza, los bienes como una bendición y también como elemento para una buena vida. Ni el placer ni la comodidad lo son todo en la vida, ni el placer ni la comodidad aquilatan la vida.

La vida se mide por el amor y el servicio, ya lo dijo Jesús este fin de semana. Si nos empeñamos en acumular para mejor vivir...perdemos miserablemente el tiempo y la vida. Jesús los llama necios.

Sin embargo, Jesús no vino a la tierra a vivir en palacios y nos enseñó en qué consiste la vida...sino al contrario, renunció a todo signo de grandeza, y nos dijo: Dichosos los pobres...de ellos es el Reino de los cielos.

Por último, el servicio nos abre al otro y no nos cierra en sí. Sin embargo la riqueza nos encierra en nosotros. No es humano, cristiano, acumular riquezas mientras otros no tienen que comer...

Pidamos al Señor que no seamos necios...

jueves, 15 de octubre de 2026

COMENTARIO AL EVANGELIO 16 DE OCTUBRE DE 2026

 Lc 12,1-7: Hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados.


En aquel tiempo, miles y miles de personas se agolpaban.

Jesús empezó a hablar, dirigiéndose primero a sus discípulos:

«Cuidado con la levadura de los fariseos, que es la hipocresía, pues nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, ni nada escondido que no llegue a saberse.

Por eso, lo que digáis en la oscuridad será oído a plena luz, y lo que digáis al oído en las recámaras se pregonará desde la azotea.

A vosotros os digo, amigos míos: no tengáis miedo a los que matan el cuerpo, y después de esto no pueden hacer más.

Os voy a enseñar a quién tenéis que temer: temed al que, después de la muerte, tiene poder para arrojar a la “gehenna”. A ese tenéis que temer, os lo digo yo.

¿No se venden cinco pájaros por dos céntimos? Pues ni de uno solo de ellos se olvida Dios.

Más aún, hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados.

No tengáis miedo: valéis más que muchos pájaros».


Reflexión


Es una alegría y una esperanza saber que los pelos de nuestra cabeza están contados. De saber que no pasa nada que Dios no lo permita. Aunque respeta nuestra libertad, todo pasa según un plan superior que tiene como objetivo la salvación nuestra.


La humanidad se dirige hacia donde Dios la dirige. Esto no implica estar de brazos cruzados, sino al contrario, sentirnos colaboradores de su misión.

Ahí es donde Jesús nos advierte no ser como la levadura de los fariseos. Para ellos, la salvación no era gratuita sino que se basaba en los méritos. Por tanto, no es universal y no incluye a los malos. Es una levadura rancia, que no es capaz de fermentar la masa. En cambio, Jesús quiere otro tipo de levadura, la buena, la que fermenta la masa, mala y buena.

¡Sintámonos sus colaboradores!

miércoles, 14 de octubre de 2026

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 15 DE OCTUBRE DE 2026

 Mt 11,25-30: Soy manso y humilde de corazón.

En aquel tiempo, exclamó Jesús:

-«Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»


Reflexión


Aunque me suelo fijar en la frase que normalmente nos ponen a modo de título, resumen, o idea fuerza, me quiero fijar en otra expresión de Jesús.


En esta situación en la que estamos, me parece apropiada esta expresión de Jesús: venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré.


Tantas personas necesitamos ir a Él y llorarle, gritarle, desahogarle. Necesitamos expresar nuestros sentimientos desde la fe en Jesús y sentir su mano llena de ternura sobre nosotros. 


Quisiéramos que Dios se manifestara de manera poderosa ante esta fuerza de la naturaleza. Sin embargo, Jesús nos anuncia que el estilo de Dios es otro: soy manso y humilde. 


Por ello, recojamos la fuerza renovadora y pacificadora del abandono en Dios.