martes, 13 de octubre de 2026

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 14 DE OCTUBRE DE 2026

 Lc 11,42-46: ¡Ay de vosotros, fariseos! ¡Ay de vosotros también, maestros de la ley!

En aquel tiempo, dijo el Señor:

«¡Ay de vosotros, fariseos, que pagáis el diezmo de la hierbabuena, de la ruda y de toda clase de hortalizas, mientras pasáis por alto el derecho y el amor de Dios!

Esto es lo que había que practicar, sin descuidar aquello.

¡Ay de vosotros, fariseos, que os encantan los asientos de honor en las sinagogas y los saludos en las plazas!

¡Ay de vosotros, que sois como tumbas no señaladas, que la gente pisa sin saberlo!».

Le replicó un maestro de la ley:

«Maestro, diciendo eso nos ofendes también a nosotros».

Y él dijo:

«¡Ay de vosotros también, maestros de la ley, que cargáis a los hombres cargas insoportables, mientras vosotros no tocáis las cargas ni con uno de vuestros dedos!».


Reflexión


Ay de vosotros, ay de nosotros. Jesús carga contra los fariseos y maestros de la Ley. Podemos, y de hecho, lo hacemos, repetir los comportamientos de los fariseos.

En el evangelio de hoy tener en cuenta:


Pasan por alto el derecho y el amor de Dios. Nos hemos ido llenando de normas, rutinas, protocolos que hay que cumplir, verificar y están bien, en muchos casos. Pero no tienen el caso particular, la situación existencial de cada una de las personas. Muchas veces oigo la expresión: la ley es para todos. Y no tenemos en cuenta para hacer la comunión que aquel niño tiene a sus padres separados y cuando está con el padre no puede venir a misa o catequesis porque el padre vive en el otro lado de la isla….o muchas situaciones que hoy se dan que nos sacan de nuestros esquemas tradicionales.


Les encantan figurar, que les digan. Hoy se utiliza la palabra “postureo” para designar el aparentar y figurar. Hoy más que nunca se busca dar una imagen positiva (muchas veces falsa) de mi vida. También queremos que se nos nombre, que se nos agradezca, que se nos tenga en cuenta. Y puede ser humano, pero hay situaciones en las que si no recibo esta compensación, no hago las cosas. Estamos perdiendo el norte, porque nos olvidamos que somos unos instrumentos del Reino de Dios y Dios es el que nos recompensa y generosamente, como vimos en el pasado fin de semana. 


Cargas insoportables a los demás y no les ayudan. Podemos poner muchos requisitos que no pueden cumplir, llegar, la mayoría de las personas, y lo peor de todo: que no los ayudamos, no les damos opciones si no cumplen con la vara de medir que hemos creado nosotros. 


En definitiva, tenemos que estar atentos a no reproducir esos comportamientos de los fariseos, que fueron reprobados enérgicamente por Jesús.

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 13 DE OCTUBRE DE 2026

 Lc 11,37-41: Dad limosna, y lo tendréis limpio todo.

En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, un fariseo le rogó que fuese a comer con él.

Él entró y se puso a la mesa.

Como el fariseo se sorprendió al ver que no se lavaba las manos antes de comer, el Señor le dijo:

«Vosotros, los fariseos, limpiáis por fuera la copa y el plato, pero por dentro rebosáis de rapiña y maldad.

¡Necios! El que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro? Dad limosna de lo de dentro, y lo tendréis limpio todo”.


Reflexión


En el evangelio de hoy, hay una de tantas disputas con los fariseos. En este caso, en casa de uno de ellos, y con motivo de la comida, Jesús corrige y educa en la verdadera religión.


El fariseo se fijó en que Jesús no cumplía en uno de los preceptos pequeños como lavarse las manos. En algún momento se nos ha insistido en el cumplimiento escrupuloso de las normas como signo de amor a Dios.


Quien ama a Dios, cumple las normas, porque cumple su voluntad. Pero como pasa con los fariseos, es que se afanaban en lo pequeño, pero se olvidaban u obviaban lo más grande.


Podríamos entender que la “palabrita” de hoy se resume en generosidad, pero yo creo que lo podemos resumir en autenticidad (dad limosna de lo de dentro).


Permíteme que les lea algunas de las palabras del Papa León en el Corpus de Madrid: “nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano […]. No se trata únicamente de sacar la custodia, sino de dejarnos sacar nosotros mismos del egoísmo, de la indiferencia, de una fe cómoda y privada, para responder a su invitación a la conversión, a cambiar la mirada, a acoger su presencia que nos transforma y nos hace constructores de un mundo nuevo”

jueves, 8 de octubre de 2026

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 9 DE OCTUBRE DE 2026

 Lc 11,15-26: Si yo echo los demonios con el dedo de Dios, es que el reino de Dios ha llegado a vosotros.

En aquel tiempo, habiendo expulsado Jesús a un demonio, algunos de entre la multitud dijeron: 

«Por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios, echa los demonios». 

Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo. Él, conociendo sus pensamientos, les dijo: 

«Todo reino dividido contra sí mismo va a la ruina y cae casa sobre casa. Si, pues, también Satanás se ha dividido contra sí mismo, ¿cómo se mantendrá su reino? Pues vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú. Pero, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros. 

Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros, pero, cuando otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte su botín. 

El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama. 

Cuando el espíritu inmundo sale de un hombre, da vueltas por lugares áridos, buscando un sitio para descansar, y, al no encontrarlo, dice: 

"Volveré a mi casa de donde salí". 

Al volver se la encuentra barrida y arreglada. 

Entonces va y toma otros siete espíritus peores que él, y se mete a vivir allí. 

Y el final de aquel hombre resulta peor que el principio».



Reflexión


Hay una ley que tiene como título "Solo sí es sí”. No quiero entrar en detalles de la ley, sino sólo enunciar su nombre popular para hacer referencia al evangelio.


Podríamos decir que la fe cristiana (es cristiana), y sólo sí es sí, referido a que en ella todo es en relación a Jesús. Jesús lo es todo, el principio, el final, el medio, el camino, la verdad y la vida. Sin Él nada y con Él todo. No hay otro camino, no hay otro Salvador.


En la fe cristiana no hay neutralidad. La vida cristiana no consiste en ser bueno o en no hacer el mal. Consiste fundamentalmente en tener a Jesús como el centro, el referente. Tenemos que tener el corazón lleno de Jesús, abierto a Él.

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 8 DE OCTUBRE DE 2026

Lc 11,5-13: Pedid y se os dará.


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: 

«Suponed que alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche y le dice: 

“Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle”; y, desde dentro, aquel le responde: 

“No me molestes; la puerta ya está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos”; os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por su importunidad se levantará y le dará cuanto necesite. 

Pues yo os digo a vosotros: pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama se le abre. 

¿Qué padre entre vosotros, si su hijo le pide un pez, le dará una serpiente en lugar del pez? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? 

Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que le piden?».


Reflexión


Muchas veces nos da la sensación de que el Señor no nos escucha. En la parábola de hoy, podemos descubrir la disposición de Dios a escuchar nuestras súplicas. Y también nos invita a ser luchadores: pedid, llamad, buscad.

Tres verbos que nos hablan de necesidad. Podemos tener necesidad de muchas cosas, de cariño, de seguridad, de un techo, de la estima, de honor. ¿Tenemos necesidad de Dios? Perdona que haya hecho esta pregunta que da la sensación que no viene a cuento, pero el texto termina aclarando que es lo que el Señor nos da a los que le pidan: el Espíritu Santo.


Ese es el gran don de Dios y nuestra gran necesidad y petición. Es el mismo espíritu que creó el universo, el mismo espíritu que guió a Jesús y a tantos santos. Es nuestra luz, fortaleza, guía, ánimo... En definitiva, es el AMOR del Padre y del Hijo.


Término con la secuencia del Espíritu Santo, para que lo pidamos.

Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo.

Padre amoroso del pobre;

don, en tus dones espléndido;

luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,

descanso de nuestro esfuerzo,

tregua en el duro trabajo,

brisa en las horas de fuego,

gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos.


Entra hasta el fondo del alma,

divina luz, y enriquécenos.


Mira el vacío del hombre,

si tú le faltas por dentro;

mira el poder del pecado,

cuando no envías tu aliento.


Riega la tierra en sequía,

sana el corazón enfermo,

lava las manchas,

infunde calor de vida en el hielo,

doma el espíritu indómito,

guía al que tuerce el sendero.


Reparte tus siete dones,

según la fe de tus siervos;

por tu bondad y gracia,

dale al esfuerzo su mérito;

salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén. 

martes, 6 de octubre de 2026

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 7 DE OCTUBRE DE 2026

 Lc 11,1-4: Señor, enséñanos a orar.

Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo:

-Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos.

El les dijo:

-Cuando oréis, decid: «Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan del mañana, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo, y no nos dejes caer en la tentación».


Reflexión


Señor, enséñanos a orar. ¡Cuánto nos olvidamos en nuestra oración de pedirle que nos enseñe! Igual que aquel personaje que tenía fe, pero dudaba y pedía aumentar su fe. 


Así deberíamos también nosotros pedirle al Señor que nos enseñe:

a orar,

a esperar,

a confiar,

a escuchar,

a interpretar,

a contemplar,

a meditar,

etc.


Jesús, comienza esa enseñanza con la palabra mágica: Padre. Orar es aprender a decir Padre.

lunes, 5 de octubre de 2026

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 6 DE OCTUBRE DE 2026

 Lc 10,38-42: Marta lo recibió en su casa. María ha escogido la parte mejor.

En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. 

Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada junto a los pies del Señor, escuchaba su palabra. 

Marta, en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios; hasta que, acercándose, dijo: 

«Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano». 

Respondiendo, le dijo el Señor: 

«Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».



Reflexión


El evangelio es bien controvertido con la discusión sobre la vida activa o contemplativa y Jesús no aboga por una diferencia o preferencia sobre una o sobre otra.


Por un lado le señala a Marta el peligro que entraña una vida que se dispersa en una actividad excesiva, al tiempo que el mismo Jesús pone como modelo la actitud del que está atento a la Palabra de Dios. 


Podemos caer en la Iglesia y en la vida en el activismo, en la actividad excesiva, en llenar los momentos y los espacios con acciones, sin importar el silencio y el vivir lo que hacemos, los momentos que habitamos. 


El activismo nos desgasta, nos desalienta, y nos va debilitando nuestro seguimiento, nuestro encuentro y en definitiva el núcleo más importante de la fe y de la vida. 


El contrapunto a todo esto es la escucha. Hay que escuchar el silencio, que nunca para un cristiano es silencio “a secas”, sino silencio sonoro” o “silencio habitado”. No escuchamos, no nos escuchamos y tampoco escuchamos a Dios. Muchos de los problemas que tenemos en la Iglesia es por no escucharnos y no escuchar a Dios. Y es lo primero.


La escucha, la acogida, la atención y el interés del otro por lo que yo pienso, por lo que digo, por lo que sé o lo que pienso, todo eso no tiene precio. Porque quien me escucha, no se interesa por lo que necesito, sino que se interesa por mí. 


Mucho más podremos decir de la Palabra de Dios. Jesús alaba de Marta porque escuchaba “su palabra” y es la parte mejor. La escucha de la Palabra de Dios es el principio de toda acción y actividad en la Iglesia. 


Permítanme que termine con estas palabras de Evangelii Gaudium n. 262: "Sin momentos detenidos de adoración, de encuentro orante con la Palabra, de diálogo sincero con el Señor, las tareas fácilmente se vacían de sentido, nos debilitamos por el cansancio y las dificultades, y el fervor se apaga. La Iglesia necesita imperiosamente el pulmón de la oración, y me alegra enormemente que se multipliquen en todas las instituciones eclesiales los grupos de oración, de intercesión, de lectura orante de la Palabra, las adoraciones perpetuas de la Eucaristía. Al mismo tiempo, «se debe rechazar la tentación de una espiritualidad oculta e individualista, que poco tiene que ver con las exigencias de la caridad y con la lógica de la Encarnación». Existe el riesgo de que algunos momentos de oración se conviertan en excusa para no entregar la vida en la misión, porque la privatización del estilo de vida puede llevar a los cristianos a refugiarse en alguna falsa espiritualidad".


domingo, 4 de octubre de 2026

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 5 DE OCTUBRE DE 2026

 Mt 7,7-11: Quien pide, recibe.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: 

-«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le va a dar una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden!»


Reflexión


Hoy celebramos las Témporas de acción de gracias y de petición. Aunque ahora no tengamos ganas de darle gracias a Dios, si podemos pedirle, y así es como nos lo plantea este evangelio. 


De todas formas, siempre tendremos motivos para darle gracias a Dios: por la vida, etc. Por muy mal que nos vaya, la vida siempre será un milagro y regalo de Dios. Conviene no perder nunca la perspectiva. 


En este evangelio se nos invita a pedirle. Porque sólo el que pide recibe. Se refiere que el que pide, está más preparado para recibir. Y aunque pidamos y se nos de aquello que pedimos, Dios siempre nos sorprende. 


Por ello, en este día no nos pongamos en otro horizonte sino en el de los dones de Dios, siempre más generosos que los que pueda pedir o pensar.

Pongámonos en el horizonte de la providencia de Dios por el cual estamos en sus manos, y no en las nuestras. Estamos en su sabiduría y no en la nuestra. 

Pongámonos en el horizonte de la fe, por la cual no desconfiamos del camino trazado en nuestra vida. 

Pongámonos en el horizonte de la esperanza por la cual, según su promesa: veremos cosas mayores.

Pongámonos en el horizonte de su misericordia por la cual, cualquier situación está encuadrada en su ternura para con nosotros.