sábado, 10 de agosto de 2013

HOMILÍA 11 DE AGOSTO


Hace unos días me pasaron una película que se llama UNCONDITIONAL, incondicional. No creo que gane ningún Óscar, pero lo que ahí se narra, llega hasta lo más íntimo del corazón y el centro de la fe y la esperanza. Reflexiona sobre que es la vida sino amar.
Creo que viene como anillo al dedo a las lecturas de este fin de semana. Quieren recuperar la confianza de los discípulos.
Comienza la película diciendo: "la vida es hermosa, tan llena de magia y posibilidades..."
Esto nos suena a cuento de hadas, cosa de niños, sin embargo, cuando uno se hace adulto....experimenta la vida real...
No creemos que la vida sea hermosa, sino un "valle de lágrimas"
Cuando así pensamos, estamos muertos y hemos perdido la fe y la esperanza.
Estamos en una época de cansancio generalizado: cansancio del trabajo, de la vida...
Hay una historia en la película, que merece la pena transcribirla literalmente
"Hacía mucho tiempo, había una oropendala (pajarito de 25 cm. 
http://es.wikipedia.org/wiki/Oriolus_oriolus 
llamado Pájaro de Fuego, porque sus plumas eran naranjas. Sólo vivía para el sol, lo tomaba durante horas. Cuando venía la lluvia, se quejaba a su madre. Querría saber porque Dios le dio poder a las tormentas para quitar el sol. Y su mamá sólo le sonríe y le dice: ya te enterarás algún día cuando te des un paseo por las nubes. Continuamente se quejaba a su madre. Hasta qué un día, una gran tormenta retumbó y su madre tuvo una respuesta diferente: está allí esperándote, sólo tienes que verlo por ti mismo. Aurora, el pequeño Pájaro de Fuego estaba asustado. No había usado sus alas durante mucho emitiendo. Aún así, él subió hacia lo desconocido. Pero en lugar de respuestas, se encontró con relámpagos y truenos y viento aullando. Temió que le hicieran pedazos. Estaba a punto de volver cuando sucedió...se abrió paso entre las nubes y allí estaba más bello que nunca. Y en ese momento todo quedó claro. No pudo la tormenta llevarse el sol. El sol siempre brilla. Es tan constante como el amor de una madre. Sólo necesitó darse un paseo por las nubes"
En medio de la vida y de sus tormentas,  nunca estas solo.
En la segunda lectura, nos menciona ciertos personajes del antiguo testamento, que creyeron, confiaron. La fe es seguridad de lo que se espera y prueba de lo que no se ve.
Hay que apuntar alto, darse un paseo por las nubes.
Dios es el tesoro. ¿Donde ponemos nuestro corazón?
Estamos cansados porque no hemos puesto nuestro corazón en Él, sino en sus obras, en las cosas...
Su amor es INCONDICIONAL, ¿porque nuestra confianza no es también INCONDICIONAL.?

miércoles, 17 de julio de 2013

HOMILÍA EN EL DÍA DEL CARMEN


Homilía en el día del Carmen

Isaías 9, 2-4. 6-7

Salmo (magníficat)

Rm 8, 28-30

Lc 2, 15b-19

Ayer, mientras comenzaba el festival de los mayores, me encerré en la sacristía para tener una oración con mi madre del Carmen. Oración que quiero compartir en esta tarde.

“Madre mía del Carmen, quiero dirigirte esta tarde mi oración.

Tú has estado conmigo siempre, y a ti acudo esta tarde. Tú has estado conmigo siempre, y a ti acudo esta tarde.

Desde pequeñito, en casa, fui descubriendo un amor a ti, a través de mi madre, especialmente en tu advocación del Carmen. Tú la sostuviste en su larga enfermedad y a mí me diste fortaleza y paz en el desenlace final, de manera que pude ser luz en mi familia.

Ahora, el Señor me envía a otra tierra, que aunque esté en mi isla, para mí todo es desconocido, y tú sabes de mis defectos y miedos….pero me da fortaleza y esperanza saber que cuento contigo, que allí te tienen devoción y amor también.

Pero quisiera dirigirme a ti por otro asunto que angustia mi corazón. Madre, mi misión pastoral, como responsable último de los actos religiosos, y en estos días de celebración de tu fiesta, sé que lo que más deseas es ver a tus hijos unidos.

Nosotros ahora caminamos en tinieblas y en ti queremos ver una luz. No quiero que exterioricemos la rabia e impotencia que tenemos con acciones que, lo único que harían, es desagradarte más aún. Te pido ayuda y consuelo, luz y sabiduría.

¿Qué debemos hacer?

Que las lecturas iluminen mi actuar.

En la 2ª lectura oímos: “sabemos que a los que aman a Dios, todo les sirve para el bien”. O sea, que de esto podemos aprender. Queremos aprender de ti, Madre. Lo que tú harías.

El evangelio de hoy nos recuerda que tú todo lo meditabas en tu corazón. No sólo es un principio de sabiduría, como decía San Ignacio: “en la tormenta, no mude”. No sólo es reflexión, poner todo en su justo sitio y momento, sino equilibrar y serenar el espíritu. Pero también es ponerlo en las manos de Dios, antes de hacer nada. ¡Y mira que cambia la oración a las personas!. Madre, pongo en tu corazón a toda la gente, a los ofendidos y a los que ofenden. Si pongo en tus manos, tú eres capaz de sanar esta herida y darnos la paz. Como nos recuerda Isaías, para los que seguimos a Jesús “de las espadas forjarán arados, de las lanzas podaderas; no alzará la espada pueblo contra pueblo, no se adiestrarán para la guerra”.

Cuando en la primera lectura Isaías, se alegraba por “lo grande y porque acreciste la alegría, el gozo”…era… “porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado”.

Tengamos alegría y paz “porque el Poderoso ha hecho obras grandes” en María. Porque el Señor ha mirado su humillación y por eso la felicitamos. Pero también por el Señor y NO nosotros “derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes”. Y María es de los humildes, de los pobres de Yahvéh.

Me acuerdo de las palabras del Papa Francisco, que siendo sencillas, conectan con el centro del evangelio: “No tengamos miedo a la bondad y a la ternura”.

A mí también me han criticado como a todos. Y siempre me he preguntado, ¿qué debo hacer? ¿Qué es lo que haría Jesús?. Me duele y me pone triste, pero me ha servido…para descubrir que nuestras vidas están en manos de Dios. Muchas veces, el enemigo las zarandea con mentiras, buscando la división, pero si me uno a Él, no podrá conmigo/nosotros.

Dejemos a Dios ser Dios y que esto nos sirva (a los que amamos a Dios, todo les sirve para el bien)

·                    Para acercarnos y unirnos más a Él. Confiar sólo en Él.

·                    Para unirnos entre nosotros.

·                    Para pedir por los otros.

·                    Para no permitir en mi corazón sentimientos negativos, sino sólo de bondad y ternura hacia los otros.

·                    Para moderar mi lengua y no participar de la espiral de críticas hacia los otros.

En este momento me siento pobre y desnudo como los pastores y quiero acudir a contemplar al niño recién nacido. Tan chiquito (recién nacido), o un poco más grande como el que nos muestra nuestra imagen del Carmen.

Me recuerda la ternura y la bondad de los niños. Uno está triste y un beso de un niño le desarma. En un niño no hay doblez, sólo hay ternura y bondad.

Me conformo en esta tarde, en que todos le demos un abrazo y un beso (de manera figurada) al niño Jesús.

Convertirá nuestros sentimientos malos en amor y ternura. Y así podemos ser imagen tuya, Madre. (Tu nombre del Carmen que significa “jardín de Dios”). Seremos el jardín de Dios, no por esta exuberante naturaleza que nos rodea, sino por el amor y la comunión entre todos nosotros.

Gracias, Madre, porque esta oración me ha cambiado. Te quiero Madre. Amén.

viernes, 5 de julio de 2013

Comentario al evangelio del 5 de Julio

Mt 9,9-13: No tienen necesidad de médico los sanos; misericordia quiero y no sacrificios.
 
En aquel tiempo, vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo:

-Sígueme.

El se levantó y lo siguió.

Y estando en la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaron con Jesús y sus discípulos.

Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos:

-¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?

Jesús lo oyó y dijo:

-No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa «misericordia quiero y no sacrificios»: que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.
 
Reflexión
 
Parece de sentido común esta afirmación del Señor...pero tiene mucha miga. Quizá no hayamos caído en la cuenta...
¿Nos consideramos los "sanos", o los "enfermos"?
Ahí está la clave.
Si nos consideramos los sanos, tendríamos "derecho" a la salvación. Dios nos debería un favor. Hablaríamos de "méritos", de puntos acumulados por todas las acciones que hemos realizado: tantas misas, tantos rosarios, tantas limosnas...Y esta actitud es la que tenemos muchas veces cuando nos acercamos a Él cuando tenemos una promesa.
Sin embargo, si nos consideramos los enfermos, la salvación es un "regalo gratuito" fruto exclusivamente de la misericordia de Dios, y no de nuestros méritos.
¿En qué lado nos situamos?

miércoles, 3 de julio de 2013

Comentario al evangelio del 3 de Julio

Jn 20,24-29: Señor mío y Dios mío.
 
 
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:

-«Hemos visto al Señor.»

Pero él les contestó:

-«Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.»

A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:

-«Paz a vosotros.»

Luego dijo a Tomás:

-«Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.»

Contestó Tomás:

-«¡Señor mío y Dios mío!»

Jesús le dijo:

-«¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.»
 
 
Reflexión
 
 
Ayer escuchábamos la reprimenda de Jesús a los discípulos por no tener fe.
Hoy podemos sentir que los hechos acaecidos en aquel domingo, también nos interpelan.
Igual que Tomás, queremos signos sensibles de la presencia de Dios. Queremos que Dios actúe según nuestros criterios.
Sin embargo, la fe deslumbra precisamente porque es "confiar". Y la confianza es mayor en aquel que cree sin haber visto.
En este mundo tan cientifista y materialista, podemos caer nosotros en la tentación de querer tener pruebas de todo.
¿No te parece poco existir? ¿Te parece un juego de electrones y átomos el milagro de la vida?
¿No te parece poco este universo?
Simplemente, confía.
 
 

martes, 2 de julio de 2013

Comentario al evangelio del 2 de Julio

Mt 8,23-27: Se puso en pie, increpó a los vientos y al lago, y vino una gran calma.
 
 
En aquel tiempo, subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron.

De pronto se levantó un temporal tan fuerte, que la barca desaparecía entre las olas; él dormía.

Se acercaron los discípulos y lo despertaron gritándole:

-¡Señor, sálvanos, que nos hundimos!

El les dijo:

-¡Cobardes! ¡Qué poca fe!

Se puso en pie, increpó a los vientos y al lago, y vino una gran calma.

Ellos se preguntaban admirados:

-¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y el agua le obedecen!
 
 
Reflexión
 
¡Qué poca fe!. Me siento interpelado ante este reproche de Jesús.
Y es verdad que tengo poca fe. Que ante veinte mil circunstancias, pierdo la confianza en el Señor.
Circunstancias personales, circunstancias en la Iglesia, en la pastoral...
Me olvido que la barca la lleva Él y no yo.
Me impresiona la autoridad y la confianza de Jesús.
Mi confianza es quebradiza e inestable, sin embargo, si la asiento en Él.
Si le miro a Él, encontraré la paz en la vida...
Si contemplo su mirada, me llenaré de fortaleza...
 

martes, 25 de junio de 2013

Comentario al evangelio del 25 de Junio

Mt 7,6.12-14: Tratad a los demás como queréis que ellos os traten.
 
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

-No deis lo santo a los perros, ni les echéis vuestras perlas a los cerdos; las pisotearán y luego se volverán para destrozaros.

Tratad a los demás como queréis que ellos os traten; en esto consiste la ley y los profetas.

Entrad por la puerta estrecha.

Ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos entran por ellos.

¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y pocos dan con ellos.
 
Reflexión
 
Nosotros arreglando las carreteras y Jesús quiere que cojamos el camino angosto...
Está claro que el evangelio no es el camino más fácil, porque es el camino del servicio, el camino del compartir, el camino del amor, el camino del perdón...
Y este camino no lo quiere coger nadie. Implica un salir de mí, un "negarme a mí mismo".
Sin embargo, es el camino verdadero. No hay otro.
 

jueves, 20 de junio de 2013

Comentario al evangelio del 20 de Junio

Mt 6,7-15: Vosotros rezad así.
 
 
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

-Cuando recéis no uséis muchas palabras como los paganos, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes que se lo pidáis. Vosotros rezad así:

Padre nuestro del cielo,

santificado sea tu nombre,

venga tu reino,

hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo,

danos hoy el pan nuestro,

perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido,

no nos dejes caer en tentación,

sino líbranos del maligno.

Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas.
 
 
Reflexión
 
A petición de los discípulos, que estaban seducidos por la oración del Maestro, Jesús nos regala esta bella oración.
Muchas veces la rezamos a toda prisa, sin pensar en lo que rezamos o decimos.
Dicen los expertos, que aquí se resume todo el evangelio.
Sabemos que no es sólo una "fórmula", sino también un espíritu.
Recémosla con calma,  sintiendo cada una de las expresiones, teniendo en cuenta que Él es el Padre, de quien viene todo, de quien lo esperamos todo y en quien podemos confíar totalmente.
Esto nos abre a una fraternidad universal.
En este mundo tan individualista y egoísta, la oración del Padrenuestro es nuestro estímulo para abrirnos al otro...
Muchas otras cosas podríamos decir de esta oración, pero no quiero sino dejar una idea sencilla para la reflexión, que eso le toca a cada uno.