jueves, 23 de junio de 2016

ANIVERSARIO DE LA DEDICACIÓN DE LA IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN EN EL PUERTO DE TAZACORTE

PRIMERA LECTURA

Lectura del primer libro de los Reyes 8,22-23.27.30

En aquellos días. Salomón, en pie ante el altar del Señor, en presencia de toda la asamblea de Israel, extendió las manos al cielo y dijo:
         -¡Señor, Dios de Israel! Ni arriba en el cielo ni abajo en la tierra hay un Dios como tú, fiel a la alianza con tus vasallos, si caminan de todo corazón en tu presencia.
¿Es posible que Dios habite en la tierra? Si no cabes en el cielo y en lo más alto del cielo, ¡cuánto menos en este templo que te he construido!
Vuelve tu rostro a la oración y súplica de tu siervo, Señor, Dios mío; escucha el clamor y la oración que te dirige hoy tu siervo.
Día y noche estén tus ojos abiertos sobre este templo, sobre el sitio donde quisiste que residiera tu Nombre.
Escucha la oración que tu siervo te dirige en este sitio.
Escucha la súplica de tu siervo y de tu pueblo Israel, cuando recen en este sitio; escucha tú desde tu morada del cielo y perdona.
Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL (salmo 99)

El Señor es Dios, y nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño.

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores. R

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño. R

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre: R

“El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades. R


SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pedro 2, 4-9

Queridos hermanos:
Acercándoos al Señor, la piedra viva desechada por los hombres, pero escogida y preciosa ante Dios, también vosotros, como piedras vivas, entráis en la construcción del templo del Espíritu, formando un sacerdocio sagrado para ofrecer sacrificios espirituales que Dios acepta por Jesucristo.
Dice la Escritura:
         “Yo coloco en Sión una piedra angular,
escogida y preciosa;
el que crea en ella no quedará defraudado”.
Para vosotros los creyentes es de gran precio, pero para los incrédulos es la piedra que desecharon los constructores: ésta se ha convertido en piedra angular, en piedra de tropezar y en roca de estrellarse.
Palabra de Dios

AleluyaMt. 7, 8
Quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 19, 1-10

En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad. 
Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí.
Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo:
-Zaqueo, baja en seguida, y lo recibió muy contento.
Al ver esto, todos murmuraban diciendo:
-Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador.
Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor:
-Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más.
Jesús le contestó:
-Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán.
Porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.

Palabra del Señor

Reflexión (no es mía)

Los aniversarios no tienen que ser solo la oportunidad de realizar meros actos celebrativos, sino de hacer memoria de generación en generación de nuestras raíces, la memoria del camino recorrido que ha ido forjando la identidad histórica, política, cultural, y religiosa de nuestro pueblo cruceño. Es un proceso siempre en marcha, que exige el renovado aporte de todos, autoridades y ciudadanos.
Consagrar a una iglesia, es dedicarla a Dios y a su culto, es indicar que esa construcción pasa a ser propiedad de Dios, ser “la morada de Dios entre los hombres”. Dios, según la revelación, desde siempre ha querido establecer unas relaciones de amor con la humanidad, estar con nosotros. Los seres humanos para encontrarnos y reunirnos entre nosotros, necesitamos de lugares y espacios concretos, Dios también ha querido tener lugares para recibirnos y compartir con nosotros.
El Hijo de Dios al encarnarse quiso tener una casa y un pueblo donde vivir, poner su morada entre nosotros, una sinagoga donde orar con la comunidad, y ser el Emmanuel: “Dios con nosotros”. Por eso, edificios como los santuarios, templos, basílicas, capillas, son espacios privilegiados donde Dios descenderá siempre en busca de nosotros para reunirse y entrar en comunión con su pueblo. Ya en el A.T. tenemos toda una historia de lugares de encuentro con Dios. Moisés y el pueblo de Israel, aún siendo nómadas en el desierto, construyen la tienda del encuentro. Allí experimentan la presencia de Dios como aquel que libera, camina y está en medio de ellos. Esto significa el nombre de Dios, “Yo soy el que soy”, revelado en el Horeb, no un Dios lejano, sino que se va manifestando y que se hace conocer a través de sus actuación cada día codo a codo con de su pueblo con quien ha estrechado una alianza.
Al instalarse en la tierra prometida el pueblo busca un lugar provisional donde establecer el Arca de la alianza, hasta que Salomón construye el templo de Jerusalén, signo fundamental para el pueblo de Israel de la presencia providente de Dios. Siglos más tarde, cuando los babilonios destruirán el templo, se levanta la voz del profeta Ezequiel que propone una nueva concepción del templo, como el lugar de donde brota la fuente de agua viva. Nos estamos acercando a la concepción de Jesús que ante la samaritana se propone a sí mismo como el agua viva: “el agua que yo le dé se convertirá en fuente de agua que brota para la vida eterna”. El verdadero templo y la verdadera presencia de Dios en medio de nosotros es Jesús mismo, el agua de vida:” “Destruyan este templo y lo reconstruiré”.
En Cristo templo del Padre, también nosotros por el bautismo hemos sido hechos templos de Dios. “¿No saben que Uds. son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en Uds.?”. (1Cor 3, 16). Llamados a ser templos de Dios en cada momento de nuestra vida, llamados a vivir nuestra fe en comunidad y ser miembros a pleno título del nuevo pueblo de Dios.

San Juan en Apocalipsis,(21,1) describe la culminación de la secuencia de los Templos, con la visión del último Templo vivo en el que ya no veremos a Dios como en un espejo, sino cara a cara, y donde le amaremos, le gozaremos y le amaremos. Es la gloria definitiva. “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva… ¡No vi en la ciudad ningún templo, pues el Señor Dios todopoderoso y el cordero son su Templo!” Mientras esperamos ese momento definitivo, el Señor nos convoca a ser templos de Dios, ser pueblo de Dios orante en nuestros templos, ser comunidades que celebran la vida, y le agradecen y alaban por su presencia salvífica en medio de nosotros.

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