jueves, 14 de septiembre de 2023

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 15 DE SEPTIEMBRE DE 2023

 Jn 19,25-27: Triste contemplaba y dolorosa miraba del Hijo amado la pena.

En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo».

Luego, dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre».

Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa.


En continuación con la solemnidad de ayer, la Exaltación de la Santa Cruz, celebramos hoy a nuestra madre en la advocación de los Dolores. Nos pone en sintonía la profecía de Simeón: "una espada te traspasará el alma".

La escena de hoy se entreteje en un ambiente muy duro y hostil. Sin embargo, en medio de ese ambiente, Jesús nos regala a su madre, un gesto de un corazón inmenso. Cuando más la necesitaba, la regala. 


Nos la regala para que nos acompañe en nuestros dolores y sufrimientos, como hizo ella al pie de la cruz de Jesús. Aquí tenemos una gran baza, una gran esperanza, NO HAY DOLOR NI SUFRIMIENTO QUE NO SEA ACOMPAÑADO DEL CORAZÓN Y AMOR DE MARÍA. 


Nadie como María entiende, comprende y acompaña nuestros dolores.

Nadie como la Madre entiende el corazón de su hijo.

Nadie como la Madre sabe ver más allá de la apariencia.

Nadie como la Madre sabe consolar las penas de su hijo. 

Nadie como la Madre para llevar las peticiones ante su Hijo.

Nadie como la Madre para interceder por las angustias de la humanidad ante su Hijo.

Nadie como la Madre para agilizar cuanto antes la respuesta de Dios ante los hijos.

Nadie como la Madre para regalar la gracia a cada uno de sus hijos, incluso los

“no merecedores”.

NADIE COMO LA MADRE…

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