martes, 19 de septiembre de 2023

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 20 DE SEPTIEMBRE DE 2023

Lc 7,31-35Hemos tocado y no habéis bailado, hemos entonado lamentaciones, y no habéis llorado

En aquel tiempo, dijo el Señor: -¿A quién se parecen los hombres de esta generación? ¿A quién los compararemos? Se parecen a unos niños, sentados en la plaza, que gritan a otros: «Tocamos la flauta y no bailáis, cantamos lamentaciones y no lloráis.» Vino Juan el Bautista, que ni comía ni bebía, y dijisteis que tenía un demonio; viene el Hijo del Hombre, que come y bebe, y decís: «Mirad qué comilón y qué borracho, amigo de recaudadores y pecadores». Sin embargo, los discípulos de la Sabiduría le han dado la razón. 

Hay evangelios a los que es más difícil poder entender lo  que Dios nos quiere comunicar. Creo que podemos entenderlo el de hoy en razón de la dureza del corazón. Son una generación cerrada, impermeable. En Cuaresma, cuando invocamos por activa y por pasiva a la conversión, pedimos al Señor que nos dé un corazón de carne y que nos cambie este que tenemos de piedra. Mientras nuestro corazón esté endurecido por la soberbia, por el "bastarnos a nosotros mismos", Dios no podrá entrá en nosotros, ni darnos su gracia. Por eso, no entendieron a Juan el Bautista, ni a Jesús. Igual nos puede pasar a nosotros. Tenemos que tener un corazón de "niños" para estar abiertos y dejarnos sorprender por Dios.

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