viernes, 10 de septiembre de 2021

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 10 DE SEPTIEMBRE DE 2021

 Lc 6,39-42: ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego?



En aquel tiempo, ponía Jesús a sus discípulos esta comparación:

–¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo?

Un discípulo no es más que su maestro, si bien cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.

¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: «hermano, déjame que te saque la mota del ojo, sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano.

Palabra del Señor.



¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego?…Supuestamente no. Pero también diré que tienen una sensibilidad grande, por lo que perciben detalles que nosotros no prestamos atención.


Volviendo al tema que nos toca. Jesús se refiere a los maestros de la Ley, que se creían que sabían, pero habían errado en la interpretación de la biblia. También nosotros nos podemos volver dogmáticos, escrituristas, pero a quien debemos tomar como interpretación válida es a Jesús. Él es la Luz.


Por eso, todo lo que leamos, dejemos que Él nos la lea en nuestro corazón y por otro lado, observemos profundamente sus gestos, sus palabras, sus inclinaciones, sus opciones, sus preferencias. Así tendremos una visión global y más certera de la voluntad de Dios.

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