martes, 14 de septiembre de 2021

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 15 DE SEPTIEMBRE DE 2021

 Jn 19,25-27: Triste contemplaba y dolorosa miraba del Hijo amado la pena.


En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería, Jesús dijo a su madre: "Mujer, ahí está tu hijo."

Luego dijo al discípulo: "Ahí está tu madre."

Y desde entonces el discípulo se la llevó a vivir con él.


Hoy día, de la Virgen de los Dolores, permítanme que en el día de hoy, el comentario sea este himno, que nos ayude en la oración. Se lee antes del evangelio


Secuencia de «La Madre piadosa…» (Stabat Mater)


La madre piadosa estaba 

junto a la Cruz y lloraba, 

mientras el Hijo pendía.


Cuya alma triste y llorosa,

traspasada y dolorosa, 

fiero cuchillo tenía.


Oh, cuán triste y afligida 

se vio la Madre escogida,

de tantos tormentos llena.


Cuando triste contemplaba 

y dolorosa miraba 

del Hijo amado la pena.


Y ¿cuál hombre no llorara 

y a la Madre contemplara 

de Cristo en tanto dolor?


Y ¿quién no se entristeciera,

piadosa Madre, si os viera 

sujeta a tanto rigor? 


Por los pecados del mundo 

vio Jesús en tan profundo

tormento la dulce Madre;


Y muriendo al Hijo amado, 

que rindió, desamparado, 

el espíritu a su Padre.


Oh Madre, fuente de amor,

hazme sentir tu dolor 

para que llore contigo.


Y que por mi Cristo amado, 

mi corazón abrasado 

más viva en él que conmigo.


Y porque a amarte me anime 

en mi corazón imprime 

las llagas que tuvo en sí.


Y de tu Hijo, Señora, 

divide conmigo ahora 

las que padeció por mí.


Hazme contigo llorar 

y de veras lastimar 

de su pena mientras vivo.


Porque acompañar deseo

en la Cruz, donde le veo 

tu corazón compasivo.


Virgen de vírgenes santas, 

llore yo con ansias tantas

que el llanto dulce me sea.


Porque tu pasión y muerte 

tenga en mi alma de suerte 

que siempre sus penas vea.


Haz que su Cruz me enamore; 

y que en ella viva y more, 

de mi fe y amor indicio.


Porque me inflame y encienda 

y contigo me defienda 

en el día del juicio.


Haz que me ampare la muerte 

de Cristo, cuando en tan fuerte 

trance vida y alma estén.


Porque cuando quede en calma 

el cuerpo, vaya mi alma 

a su eterna gloria. Amén.

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