lunes, 2 de noviembre de 2026

COMENTARIO A LA PRIMERA LECTURA DEL 3 DE NOVIEMBRE DE 2026

Flp 2,5-11: Se humilló a sí mismo, por eso Dios lo exaltó sobre todo.


Hermanos:

Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús.

El cual, siendo de condición divina,

no retuvo ávidamente el ser igual a Dios;

al contrario, se despojó de sí mismo

tomando la condición de esclavo,

hecho semejante a los hombres.

Y así, reconocido como hombre por su presencia,

se humilló a sí mismo,

hecho obediente hasta la muerte,

y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo exaltó sobre todo

y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre;

de modo que al nombre de Jesús

toda rodilla se doble

en el cielo, en la tierra, en el abismo,

y toda lengua proclame:

Jesucristo es Señor,

para gloria de Dios Padre.


HOMILÍA DEL SEMINARIO


Me parecía más interesante comentar la primera lectura en el himno tan impresionante que describe la vida de Jesús de una manera tan gráfica y clara. Podemos resumir la vida en este proceso. Podríamos decir que aquí está el proceso espiritual de Jesús que plasmó en sus palabras y obras.


Para nosotros es vinculante este texto dado que este himno es la explicación o la continuación de la afirmación del primer versículo, que no solemos rezar en la liturgia de las horas todos los sábados, sino sólo el himno. Me parece importante porque no es sólo una contemplación del misterio de Cristo, sino también una implicación o un camino para todos nosotros: tener entre nosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús. En mi lema está : tener los mismos sentimientos de Jesús, que es un poco más exigente “los mismos”, pero en ese camino estamos. 


Por tanto, entre nosotros tenemos que tener esos sentimientos, todo parte del interior. El verbo griego (phronein) no indica solo emociones, sino un modo de pensar y de situarse ante Dios y ante los demás. 

Es un himno de bajada (descenso) y luego subida (ascenso: “por eso Dios lo exaltó), pero ya es obra de Dios.

A nosotros nos interesa la primera parte que es lo que hizo Jesús.

Comenzamos: 

  1. Siendo de condición divina.
  2. No retuvo ávidamente el ser igual a Dios. No usó su condición divina como privilegio.
  3. Se vació de sí mismo: despojo de su rango. Renuncia a su categoría para mostrarse como esclavo. Entra en la condición humana más baja, más pequeña.
  4. Se humilló, hecho obediente hasta la muerte: el último lugar.

Para nosotros que nos estamos preparando para el sacerdocio ministerial y nos tenemos que configurar con Cristo:


  • El ministerio no es un rango. El sacerdote no «retiene ávidamente» su condición como privilegio. El clericalismo es exactamente lo contrario de la kénosis: usar lo recibido para situarse por encima.


  • Los consejos evangélicos como vaciamiento. Celibato, obediencia y sencillez de vida no son renuncias por sí mismas, sino espacio libre para que otro llene. Se vacía uno para poder recibir y dar. 


  • La obediencia como confianza filial. Cristo obedece al Padre, no a un reglamento. En el seminario, obedecer a formadores y al obispo madura cuando se vive como confianza, no como cálculo de carrera.


  • Escoger el último lugar. En la vida comunitaria, la kénosis se juega en lo pequeño: el servicio que nadie ve, ceder en una discusión, no buscar destacar en los estudios o en la liturgia. Incluso el Papa León reconoció en la Magnífica Humanitas: En la misma línea, he reiterado que la Iglesia «no quiere levantar la bandera de la posesión de la verdad», [17] porque la verdad no es un territorio que hay que defender, sino un bien que hay que compartir.

  • La exaltación es don, no meta. El por eso del v. 9 no es una recompensa calculada. Quien se abaja para ser exaltado no ha entendido el himno. La fecundidad la da el Padre, a su tiempo.

 

domingo, 1 de noviembre de 2026

COMENTARIO A LA CONMEMORACIÓN DE LOS FIELES DIFUNTOS

 COMENTARIO A LA CONMEMORACIÓN DE LOS FIELES DIFUNTOS

Varias ideas que emanan de la comunión de los santos:
  1. No se han ido del todo. Desde el comienzo de la humanidad y en muchas culturas, a los difuntos no sólo se les recuerda, sino hay un cierto culto y ritos entorno a ellos.
Ha habido un interés por una relación con el más allá. Ha habido una intuición sobre una posible comunicación con los que han muerto.
En el Antiguo Testamento, en el libro de los Macabeos, "es justo y santo rezar por nuestros hermanos difuntos". NUNCA ESTAMOS TAN CERCA DE LOS SANTOS COMO EN LA COMUNIÓN DE LA EUCARISTÍA. Podemos sentirlos cercanos a nosotros.
No se han ido del todo en nuestro pensamiento, en nuestro corazón.
Pero podemos tener comunicación real a través de la comunión de la misa.
Si hace tiempo que no comulgas, plantéatelo: entrarás en comunión con Dios, con los santos y los seres queridos.
Ello es posible si antes intentas ir viviendo en comunión con Dios y los hermanos. Si no, es una mentira. Ya lo dijimos ayer.

  1. Podemos ayudarles. Nosotros damos un paso más. Y no pensemos en Cuarto Milenio, sino de una manera natural ofrecemos misas por nuestros seres queridos. ¿Por qué? ¿Para qué? sabemos de la comunión de los santos. Podemos ayudarles...
Ayer hablábamos de internet como una imagen de la Iglesia.
Hablábamos de la comunión de los santos, como la comunicación de los bienes espirituales de las personas santas entre todos los cristianos.
Esa comunión de los santos también se aplica a nuestros hermanos difuntos.
La iglesia es madre y piensa siempre en todo.
Todo lo que hacemos los ayuda, si es con Amor. El amor es la moneda de cambio en el cielo.
Los ayudamos porque por la entrega de un sólo hombre (2ª lectura). (entrega pura). Sólo el calor derrite el hielo. Por la desobediencia de uno, todos se convertirán en justos. Ahí está la clave. En Jesús, siempre en Jesús. Ayer veíamos, aunque no comentábamos, en el texto de Apocalipsis que venía una multitud inmensa con vestiduras blancas lavadas en la sangre del Cordero.
Por último, el evangelio enternece. Señor si hubieras estado aquí, no hubiera muerto mi hermano. Esa es la petición de todas las personas. No queremos la muerte. La muerte es el sinsentido. Queremos la vida. Amamos la vida. Y Dios también. ¿Por qué entonces la muerte? Es un paso, una puerta. 
Segunda afirmación de Marta: pero sé que todo lo que pidas a Dios, él te lo concederá: y eso pedimos nosotros ahora. La Iglesia ofrece indulgencia plenaria para una persona del 1 al 8 visitando devotamente el cementerio o orando mentalmente por ellos. 
Afianzamos nuestra esperanza en la afirmación de Jesús: TU HERMANO RESUCITARÁ.
Creemos en la resurrección por esto: por la afirmación del maestro. Resurrección de la carne, decimos en el Credo, no del alma.