Flp 2,5-11: Se humilló a sí mismo, por eso Dios lo exaltó sobre todo.
Hermanos:
Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús.
El cual, siendo de condición divina,
no retuvo ávidamente el ser igual a Dios;
al contrario, se despojó de sí mismo
tomando la condición de esclavo,
hecho semejante a los hombres.
Y así, reconocido como hombre por su presencia,
se humilló a sí mismo,
hecho obediente hasta la muerte,
y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo exaltó sobre todo
y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre;
de modo que al nombre de Jesús
toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo,
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor,
para gloria de Dios Padre.
HOMILÍA DEL SEMINARIO
Me parecía más interesante comentar la primera lectura en el himno tan impresionante que describe la vida de Jesús de una manera tan gráfica y clara. Podemos resumir la vida en este proceso. Podríamos decir que aquí está el proceso espiritual de Jesús que plasmó en sus palabras y obras.
Para nosotros es vinculante este texto dado que este himno es la explicación o la continuación de la afirmación del primer versículo, que no solemos rezar en la liturgia de las horas todos los sábados, sino sólo el himno. Me parece importante porque no es sólo una contemplación del misterio de Cristo, sino también una implicación o un camino para todos nosotros: tener entre nosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús. En mi lema está : tener los mismos sentimientos de Jesús, que es un poco más exigente “los mismos”, pero en ese camino estamos.
Por tanto, entre nosotros tenemos que tener esos sentimientos, todo parte del interior. El verbo griego (phronein) no indica solo emociones, sino un modo de pensar y de situarse ante Dios y ante los demás.
Es un himno de bajada (descenso) y luego subida (ascenso: “por eso Dios lo exaltó), pero ya es obra de Dios.
A nosotros nos interesa la primera parte que es lo que hizo Jesús.
Comenzamos:
- Siendo de condición divina.
- No retuvo ávidamente el ser igual a Dios. No usó su condición divina como privilegio.
- Se vació de sí mismo: despojo de su rango. Renuncia a su categoría para mostrarse como esclavo. Entra en la condición humana más baja, más pequeña.
- Se humilló, hecho obediente hasta la muerte: el último lugar.
Para nosotros que nos estamos preparando para el sacerdocio ministerial y nos tenemos que configurar con Cristo:
- El ministerio no es un rango. El sacerdote no «retiene ávidamente» su condición como privilegio. El clericalismo es exactamente lo contrario de la kénosis: usar lo recibido para situarse por encima.
- Los consejos evangélicos como vaciamiento. Celibato, obediencia y sencillez de vida no son renuncias por sí mismas, sino espacio libre para que otro llene. Se vacía uno para poder recibir y dar.
- La obediencia como confianza filial. Cristo obedece al Padre, no a un reglamento. En el seminario, obedecer a formadores y al obispo madura cuando se vive como confianza, no como cálculo de carrera.
- Escoger el último lugar. En la vida comunitaria, la kénosis se juega en lo pequeño: el servicio que nadie ve, ceder en una discusión, no buscar destacar en los estudios o en la liturgia. Incluso el Papa León reconoció en la Magnífica Humanitas: En la misma línea, he reiterado que la Iglesia «no quiere levantar la bandera de la posesión de la verdad», [17] porque la verdad no es un territorio que hay que defender, sino un bien que hay que compartir.
- La exaltación es don, no meta. El por eso del v. 9 no es una recompensa calculada. Quien se abaja para ser exaltado no ha entendido el himno. La fecundidad la da el Padre, a su tiempo.
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